lunes, 17 de enero de 2022

72. La post post cuarentena

Pues bien, hemos llegado al 2022…VIVOS!! Si, tenemos, debemos, podemos sentirnos exitosos, lo hemos conseguido, pasamos el temeroso 2020, sobrevivimos al desesperante 2021 y llegamos con vida al 2022, entonces que haces, tomas aire profundo, decides retomar un poco de tu vida, te animas a recuperar al 45% tu vida y ¡qué! ¡Qué! En un pestañar de ojos te contagias con la nueva variante, gracias OMICRON. Bien yo me siento exitosa a pesar de eso, tuve la oportunidad y la fortuna de recibir la 3era dosis, entonces digamos que los síntomas me han dado “suaves” y quiero decir suaves porque no estoy en el hospital y mi saturación de oxígeno esta tal como siempre, quitando eso, un día y dos noches estuve al borde de la desesperación, con dolores de garganta mortales y tos que me hacía pensar en devolver hasta el pavo de la cena navideña. Este mes hay una cantidad de contagios interesante, antes era 1 en un millón encontrar un positivo entre tu círculo cercano, ahora es más difícil encontrar un negativo entre tu conocidos, hasta el más cuidadoso ha caído y donde menos te lo imaginas, ahí te contagias. Ciertamente yo lo hice de la manera más estúpida posible: me fui a un matrimonio con 100 personas, y según yo estuve con mascarilla toda la fiesta (videos a los que recientemente tuve acceso, me muestran a mí bailando y cantando con mis amigos en medio de la pista de baile ¿y qué creen? Sin mascarilla claro, no es cierto lo que dice la filósofa Thalia, eso de que si no me acuerdo no paso, bueno esto no me acuerdo, pero el examen de antígenos dice que si pasó) Estupidez mía, asumo, así que después de unos días de negación, estoy asumiendo mi encierro de 14 días de la manera más civilizada posible.  

El camino a la aceptación es siempre complicada, de hecho el día anterior a la prueba, me empezó un ligero malestar, pero dije: bah! Es alergia, es el clima, es la lluvia, es el polvo, es la intolerancia a la lactosa, es una reacción al nuevo shampoo, todo pretexto me fue útil, hasta esa noche que no pude dormir porque no pasaba saliva y tenía la garganta en llamas, me ardía, como si hubiera un incendio forestal en las amígdalas, lo que me producía unas nauseas mortales, un momento, ¿nauseas? Por 3 segundos se me congeló la sangre, repase todos los pasos durante la fiesta y solo, solamente podía ser una enfermedad viral y no esas que a los 9meses se curan. Ese día tenía que irme a hacer la prueba sí o sí. Cuando entre al laboratorio, me dieron ganas de toser, disimule para que nadie se asuste, igual el vigilante me miró receloso, detrás de mío un señor descaradamente estornudo sin taparse con el brazo, el vigilante y yo lo miramos con cara de profundo asco. 

Me dijeron que en una hora y media me darían el resultado, yo seguía en negación, pensando que me saldría negativo, en mitad del camino a casa me llego el mensaje diciéndome que era positiva. No me dieron ganas de llorar, no me dieron ganas de gritar, llegue a casa me abrigue y le avise a mi familia lo que había pasado: lágrimas, llanto, cuadre y comprensión, en ese orden. Tengo la enorme fortuna, para estos casos, de vivir sola y más aún lleve a mi hija perruna a la casa de playa de mis papás para que veranee con ellos, así que como se diría: no tengo ni un perrito que me ladre, lo que me da paz ¿saben? Porque dentro de todo, no estoy contagiando a nadie, menos a mi familia. Cosas raras de la vida, al día siguiente de dar positivo, me sentí fatal, como que hubieran abierto sucursal del 9veno círculo del averno en mi garganta y como si la bruja Úrsula, de la sirenita, se hubiera llevado mi voz y claro asumir todo eso sola(sí, déjenme creerme la sirenita dos segundos pues, estoy enfermita :s). Tome un vaso de leche tibia y me metí a mí cama, a intentar dormir, obviamente no podía porque estaban cocinando 50 parrillas en mis amígdalas, me puse a pensar que estaba sola, que estaba enferma, que tenía covid, que estaba lloviendo, ósea todo lo malo se me vino a la cabeza…pero, no tardó mucho en entrarme la razón, me encanta esos momentos en los que yo misma me desahuevo: ¡ya párate carajo!  Me saque la pijama, sacudí todo, ventile los espacios, llene mi toma todo de agua tibia y le dije al bicho: VAMOS PUES, PARAO Y SIN POLO, no iba a dejar que además de todo, que me enferme también el alma.  Saque un par de libros que tengo sin terminar, me propuse encontrar esos polos que tengo perdidos hace meses, sacudí mi mesa de noche, busque esas series que siempre quiero ver y no puedo y las puse en la lista; procuré encontrar alguna ocupación. He seguido los consejos de todos mis amigos médicos, y de mis conocidos y familiares covitosos, lo siento no sé si es correcto decirlo así: Inhalaciones de eucalipto, paracetamol 1g cada 8 ( me detengo aquí, para decir que el inventor del paracetamol debe de tener un sitio privilegiado en el cielo, junto a los más chéveres allá arriba) naproxeno para la inflamación, gárgaras de agua con sal y si es que me dicen que hay que bailar el garrapicho 3 veces al día cada 8 horas, juro que lo haré. He hecho todo y al día sgte. Del día D, día en el que sentí que me iba a la mismísima mierda misma, puedo asegurarles que me sientí al 70%, y hoy ya estoy en franca recuperación. Sé que soy una de las privilegiadas, debe de ser porque tengo las 3 dosis y porque mis defensas me aman y no he tenido más síntomas que el de la garganta y la tos, pero agobia saber que día a día hay más contagios en mi círculo cercano, hasta de los que más se cuidan. Bien pues, esta post post cuarentena nos está obligando a extremar cuidados y a asumir esta nueva nueva nueva, muy nueva realidad, así nos va a tocar vivir de aquí en más, así que apechugemos y abracemos con amor nuestras KN95 y vamos por todo, sigamos viviendo la vida y no dejemos que la vida nos viva, pero con mascarilla mis amores y su alcoholsito siempre.

 

jueves, 29 de octubre de 2020

 71.- La vida virtual.

 


Pienso en esto de la virtualidad, en este mismo instante mientras escribo esto y tengo una video llamada grupal con unas amigas y me hago presenten en un curso de la chamba. Antes acomodar la agenda era una locura, de hecho desde que salí de la universidad no puedo manejarme sin tener una agenda, acomodar el tiempo para estar siempre a la hora, atender todos mis asuntos, contabilizar mis horas de almuerzo y claro que en todo esto he tenido que dejar varias cosas pues se me sobreponían en horario, ahora podemos estar en 5 lugares a la vez y en los 5 quedar regios. Esto de la virtualidad es una locura, si bien es cierto nos da la facilidad de estar en distintos lugares al mismo tiempo, que desde el escritorio de nuestra sala podemos estar en clases universitarias, en la mesa de la cocina podemos estar en la junta de gerencia, desde el comedor podemos estar escuchando misa y sin decir la de talleres y cursos que se pueden hacer mientras uno está en el baño. Tómense  un seguro para analizar esto, que es algo que no nos detenemos mucho a pensar, también estamos abriéndole las puertas de nuestra casa a todos ellos, tal como lo dice ese comercial de pinturas, esa mancha de tu pared la está mirando tu jefe, esa araña aplastada en tu pared la miran tus alumnos. Yo tengo el chance de verlo desde 3 puntos de vista, desde la que da clases, la que recibe clases y la que escucha las clases de otro. Cuando supe que tendría que dictar clases virtuales, mi primera preocupación fue DONDE, es obvio que era en mi casa, el tema era el lugar, pase al menos 3 días buscando la pared idónea, esa pared que indique seriedad, compromiso de trabajo, vocación de servicio y profesionalismo: conclusión, no la encontré. Las paredes de mi casa tiene colomural – a mi mamá le encantaba y no sé porque hasta el día de hoy no lo hemos cambiado- el colomural es de niños  con flores en las manos y unos parajitos parados sobre unas plantitas, todos en una onda bien romanticona – es lo que hay señores- así que después de varias pruebas, ensayos y encuestas con mis amigas, decidí que sería frente al ropero, centro la cámara justo en la puerta de madera y no se ve más. Quiero hacer un pequeño stop aquí, para decir que yo nunca he sido muy amiga de las herramientas virtuales, las cosas básicas siempre han sido lo mío, esto de las aulas virtuales, moodle, meet, zoom,teens, outlock y no sé qué tantas cosas más se volvieron en herramientas indispensables y básicas para todos, en menos de una semana tenías que aprender cómo manejar todas esas salas, cambiar tus clases de formato, hacer que tus alumnos aprendan y volver tu casa tu nueva aula de clases, todo en una nomás. La primera clase que di, juro que no dormí bien la noche anterior, tuve pesadillas: que no podía prender el micro, que se me iba el internet, que entraba un hacker a enseñar penes o negritos africanos de ojos grandes, que el perro ladraba justo cuando estaba hablando, que había temblor, que mi maquina se colgaba…todo lo peor pensé, y siendo justos paso todo lo que menos imagine, el día de mi primera clase, me encerré en el cuarto pidiéndole a los Apus detener el tiempo 1h45m: a mi sobrino le tomaron examen sorpresa, así que estuvo gritando por su mamá para que lo vaya a ayudar, luego como dio mal el examen, lloró; mi sobrina tenía clases de música, así que se puso a practicar la flauta en la puerta de mi cuarto, se acabó el gas, así que mi mamá llamo a gritos a mi papá para que venga el del gas, que cuando vino desató los ladridos indiscriminados del perro; no quiero restarle importancia al señor que vende en su camioneta, que ese día se estaciono en la puerta a gritar por su megáfono: HUEVO, PALTA, MANGO, VERDURA FRESQUITA CASERA. Había pensado que me fallaría la tecnología, pero no había contado con el factor EL MUNDO AL REDEDOR. Pasando los detalles técnicos de ese lado, paso a lo que es dictar clases de manera virtual, mil veces prefiero un salón con 60 pubertos escandalosos, que una sesión virtual con 20 cuadraditos con nombres, hacerlos prender la cámara es más difícil que encontrar un político sincero. Nunca me sentí más sola que en el dictado de mis clases virtuales: Sr. Lopez, si está presente por favor encienda su micrófono, Sr Lopez? Sr. Lopez?- silencio sepulcral- bien le podré falta, aquí estoy profesora- el fantasma se manifestó. Ahora quiero ser sincera, yo hago lo mismo en los cursos, sobre todo en los que nos imponen en el trabajo. No les pasa que ahora que estamos en modo de trabajo no presencial, nos han llenado de cursos, talleres y reuniones. Antes te podías dar el lujo de salir de la chamba de dejar todo ahí: cosas buenas, malas y las que te emputaban; pero ahora no, te persiguen hasta a la hora de dormir. Se acabó oficialmente el horario de oficina, ahora tienes la obligación de “ponerte de camiseta” y estar disponible todos los días a todas las horas, en cualquier momento. Tienes reuniones de capacitación, interminables por cierto, porque siempre hay el sexagenario que no sabe ni como prender el micrófono, o el treintañero que no sabe cómo funciona el moodle (no nos llevamos muy bien), talleres de salud mental y física, los que por cierto duran como 2 horas- lo divertido que es escuchar por dos horas a una señora con voz dulcísima, enumerar una a una las cosas que tú haces todos los días y decir que esos son los peores hábitos de vida- después de eso están las reuniones de área, en la que el jefe o jefa aprovecha, cada ves de manera menos disimulada, para decirte que tu trabajo pende de un hilo y que si no te pones a disposición, puedes ir r rezando por el siguiente bono del estado. He recibido tantos cursos sobre cómo manejar el zoom, que debería a estas alturas de mi vida, ser una experta, casi una PhD en eso, pero los muy pendencieros lo actualizan cada dos meses, por lo tanto, en el momento que te sientes el Zeus de la sala porque sabes cómo borrar las pichulitas que dibujan los alumnos sobre tus diapositivas, los botones que te enseñaron deberías de presionar, han desaparecido. Quiero retroceder un poco a la frase “ponerse la camiseta”, es el pretexto perfecto que han encontrado en los trabajos para explotarte, no se a ustedes, pero a mí me llaman hasta a la hora del almuerzo, cuando creo que ya termine todo lo del día y apago la computadora, me llega un mail para decirme que tengo que llenar una nueva ficha o mandar evidencia, o ingresar los datos a un nuevo sistema de control, me paso más horas viendo la pantalla de mi computadora que a mí misma, en más de una reunión con mis compañeros me olvide que tenía un lápiz en el cabello o la chompa del pijama. Como testigo de las sesiones virtuales de mi familia, debo reconocer que he sido de lo peor, en una reunión de trabajo de mi hermana, le reclame porque no había jalado la bomba del baño, en una clase de mi sobrino me cruce por detrás en pijama y en una clase de mi sobrina no me percaté de que el micro estaba prendido y le sople la respuesta de lo que le preguntaba la miss.

A pesar de la distancia que debemos mantener, siempre se encuentra la forma de darle la vuelta a la situación y entramos la forma de mantenernos juntos, y aunque ya deben de haber fotos de mi dormitorio en el mapa de google y  de los numerosos comentarios sobre mi colomural de niñitos nórdicos, rubios y dulzones, nos queda aún para largo, así que toca seguir buscando locaciones y rezando para que el señor de los helados por un sol, no decida pararse nuevamente en mi puerta, el día que tomo examen oral.

 

jueves, 15 de octubre de 2020

70.- La cuarentona en cuarentena 

Estábamos todos muy frescos en marzo, me quejaba aun de mis horarios apretados en la chamba, recordaba con nostalgia mis días de playa mientras cruzaba los ríos que se formaban en las pistas para poder llegar a casa (si, llueve mucho en esas épocas en Arequipa), estaba de lo más tranquila, cuando llegó el rumor de una enfermedad que estaba dejando muchos muertos en China y de un día para el otro se convirtió en una realidad local que finalizó haciéndonos escuchar a todo el mundo una palabra que sólo habíamos leído en libros de historia, tal vez la habíamos oído en una película de terror o en esas de zombis donde las rubias, esbeltas y muy bonitas muchachas corren despavoridas- todo esto sin una gota de sudor- tal vez en esas series de médicos que están tan de moda o en alguna película de acción donde los terroristas amenazan con virus que pueden acabar con la humanidad – no me di cuenta de lo que escribía hasta que lo escribí- CUARENTENA ¿y qué es eso? ¿cuaren qué? ¿Va a venir alguien a comerse mi cerebro? ¿Va a venir Nicolás Cague a salvarnos? No es una realidad, sino hasta que te ves encerrada en tu casa, sin poder si quiera salir a botar la basura sin mascarilla. Aquí me quiero detener un poco, pues bien cierto es que el título de mi sincero, y salido de lo más profundo de mis huesos, articulo es: CUARENTENA EN CUARENTENA, debo aclarar para los seguidores (ja- ja-ja) que no es mi edad, me refiero a la de naciemiento, no tengo 40 aun, pero estos 7 meses me hacen parecer que los tengo. Volviendo a esto, hace 7 meses llegue a pasar los 15 días de cuarentena – si 15 días dijo el presidente- a casa de mis papás, junto con mi fiel Bernarda – mi hermosa perrhija- y una maleta con 7 calzones – uno para cada día de la semana y luego lavar- 3 pares de medias – delgadas, porque aún hacía calor- 2 buzos – para estar en la casa, sí, pueden reírse ahora- 2 polos, 1 chompa , 1 jean y 2 pares de zapatillas. La verdad que esa fue la maleta más vacía con la que he podido viajar alguna vez, no me juzguen eran 15 días de cuarentena ¿Quién iba a pensar que no sería así?  Quiero dejar en actas que he pasado con ese guardarropa ya por 3 estaciones: Otoño, invierno y primavera;  y sepan que a pesar de todos los golpes por los que les ha tocado pasar, aún no he tenido que zurcir ninguna media – ni calzon. Los problemas de vestuario han sido afortunadamente sobrellevados, gracias al maravilloso auspicio de mis hermanas y al beneficio que da ahora el trabajar virtualmente y que solo se te vea de la cintura para arriba. Volver a la casa de los papás siempre ha sido lindo para mí – más aun cuando es por tiempo DETERMINADO y ya tengo los pasajes de regreso comprados-  el plus en esta situación fue, que no solo yo volví a buscar refugio en la casa paterna. De vivir sola y tener una casa entera para mí, toca ahora convivir con 6 personas de diferentes edades, gustos humores y sabores, las que amo hasta los huesos, pero con los que no había convivido por más de 3 semanas y no en situación de encierro – siempre había de opción de salir a tomar unas chelas con los amigos y tomar un poco de aire. Como soy la que menos tiempo pasaba en esta casa, mi dormitorio se había vuelto el cuarto de estudios, las computadoras están instaladas aquí, tal como el librero de los escolares de la casa, mi cama queda en un espacio entre una y otra pc, bajo de la cual transita una infranqueable, muy confusa y sobre todo sospechosamente peligrosa, maraña de cables. A las 8:00am en punto inician las clases, por lo que debo de desalojar mi adoraba y calentita cama, para dar paso a las palabras de aliento, los consejos de aseo y la asistencia con cámara prendida de la tutora- quiero confesar que me caía súper bien, pero desde que empezó a tomar asistencia con cámara prendida, esto cambio- antes de partir, hay que retirar toda evidencia de presencia mía, así que a tender la cama y ordenar el espacio. El siguiente paso es buscar una cama donde poder terminar de despertarme, lo que siempre me toma mucho tiempo. 15 días se pasan en nada, me dije, así que respiraba y palante. Creo que esta cuarentena, la puedo dividir en 6 etapas:

1era la aceptación con duda, me encierro como me lo piden ¿pero será realmente necesario? Yo tengo que volver a trabajar, estamos a inicios de año y tengo un montón de cosas que hacer.

2da la aceptación con miedo: Ok, me quedo encerrada, pero ¿ya me habré contagiado? ¿Cómo voy a trabajar? ¿Me alcanzará el papel higiénico? ¿100 mascarillas serán suficiente?

3era el miedo con síntomas: Tuviste que salir a hacer las compras y aunque saliste forrado hasta las uñas, llegas a casa con tos y malestar general, tienes mareos. Para ti ya tienes el virus y te hechas a morir.                                                                                                                                                 

4ta el menosprecio: Empiezas a creer que todo es una conspiración para tenerte encerrado, que esto no es tan grabe, que están mitiendo, que nos quieren robar, que nos quieren engañar, que todos mienten, menos los de la gran orden mundial de hermanos mayores. Se te cruza por la cabeza la idea de tomar cloro para evitar al bicho.

5ta respetuoso temor: Se muere gente que conoces, dejas de dudar de esto, tienes alcohol en gel sobre todas las mesas de la casa, tienes un ritual muy estricto para todo aquel que ingresa a la casa, si es que dejas entrar a alguien: desinfección al 100%. Empiezas a sentirte cómodo en tu nuevo habitad de 4 paredes.

6ta la resignación: Te despiertas contento. La lejía y el limpia pisos se sienten parte de tu torrente sanguíneo, te haces llamar esperancito o esperancita con mucha normalidad.

Además de haber asumido como una responsabilidad personal la limpieza de la casa, le agarre un gusto culposo a la repostería, como me lamento de la hora que llegaron los recetarios a mis manos: Crema volteada, alfajores, compotas, kekes, alfajores de nuevo, macarrones, pye de lo que sea… no quiero continuar hablando de eso, porque me siento un poco mal de recordar la talla que subi. No había reparado en eso hasta que mi hermana encontró la balanza, no quiero seguir por ese camino, porque es un tema doloroso. Ya le había agarrado gusto a Netflix, pero acabe con él en un mes, por lo menos con lo interesante ¿no les pasó que ya no tenía nada más que dar? Es como esa relación que tienes por mucho tiempo y con la que estás bien, cómoda , tranquila, segura, pero ya no hay nada emocionante, nada nuevo que hacer, no tiene nada más que darte, pero que no lo quieres dejar, porque no sabes si lo que viene será mejor, entonces sin dejar tu seguridad, decides probar en otros lados a ver si te hacen sentir mejor o por lo menos igual, así llegue a los brazos de amazon, donde no me apena confesar, me siento muy satisfecha, más aun que con netflix y en búsqueda de más he tenido mis aventuras con fox y hbo; y esas son las aventuras más emocionantes en las que me he metido en estos meses.

Quiero hacer un punto y aparte para analizar un tema serio de cuarentena ¿Qué hay con los ex? El 50% de los míos me ha escrito, desde el más fresquito, hasta el de la secundaria: Hola, solo quería saber cómo estabas ¿Cómo? ¿Se presume que la necesidad en cuarentena sea tan grande que te va a dar una laguna mental? Y quiero decir también que el consejo de muchas de mis amigas, era que les conteste y empecemos a “juguetear” on line ¿Qué? Si bien hay muchas cosas que añoro estando en  cuarentena, una de ellas no es volver con un novio con el que ya cerré el libro, la necesidad no es tanta y aunque a veces la cosa se pone complicada, una buena refrescada de memoria, te ayuda a recordar porque es que las cosas pasaron como fue, no pienso permitir que otra parte de mi cuerpo que no sea mi cerebro, tome las decisiones por mí, por más que me presione y con fuerza.

Me duele el hombro, la muñeca, las rodillas y desde hace una semana el talón, me ha dado caspa y se me paso, me ha dado alergia y también se me paso, me salieron granos y alguno se me fueron también, dolor de muelas dos veces, me aumentó la medida de la vista, no quiero decir cuánto pero subí de peso, me tiembla un ojo distinto cada semana y tengo insomnio. Estoy sana, gracias al universo a Dios, a los apus y a todas las deidades que deseen, pero siento que en estos meses encerrada se me han caído encima unos 5 años encima, tengo la absoluta certeza que cuando pueda salir, me los sacudiré con vehemencia, ya casi tengo definido como será, espero que no sea corriendo por las calles esquivando zombis o dinosaurios o meteoritos o… ok basta de series.


 

lunes, 18 de junio de 2018


69.- Todos vuelven...
Todos los días me decía: HOY SÍ, DE TODAS FORMAS HOY... luego lo aplazaba, lo dejaba para después y al final de todo, lo olvidaba ¿Mal no? Ahora mismo, intentaba recordar la cantidad de veces que leí la palabra RESILIENCIA  en estos 5 años, pues ¡ya que! Hoy finalmente la puse en práctica para mi. Debe de ser los litros de salchipapa que estan corriendo en este mismo instante por mi torrente sanguíneo, que me impiden dormir, los mismos que me han hecho armarme de valor y retomar una de mis actividades favoritas, tampoco es que haya dejado de escribir, ojo AUN tengo el anhelado sueño de ser escritora, ahora en otros caminos, pero aun en esto. Y eso a los pocos lectores que han llegado a la 16ava línea QUE AJOS le importa, dale vamos a lo que importa. Estamos en un momento en el país, en el que la igualdad de género es el tema de moda, todos los que se quieren hacer los interesantes o los muy leidos o los muy cultos, hablan al respecto, pero hay unas cositas medias locochonas que me carcomen en cerebro. Esta bien, es cierto TODOS (la gran mayoría de peruanos) hemos sido criados en hogares machistas o al menos hemos podido ver de primera mano lo machistas que eran las abuelitas o los mayores en casa: PARA TU PAPÁ PRIMERO, PARA TUS TÍOS EN EL PLATO GRANDE,  DÉJALO QUE ERUPTE NOMAS AL CHICO ASÍ SON LOS VARONSITOS o el lamentable NO LLORES HIJITO, LOS HOMBRES MACHOS BIEN MACHOS NO LLORAN. Bueno, al menos yo escuche eso mil veces y que me tire el primer tabaso en la cabeza el que no. Eso yo se lo puedo pasar a mi abuelita que tenía 80 años o a algún familiar maso de esa promo, pero alguien me puede explicar, porque a algunas chibolas pulpinas (y otras no tanto) fans de cuanto chico reality se levante el polo y baile el scooby doo, hacen exactamente lo mismo. Las ves tu poniendo mil memes de HEMBRA QUE SE RESPETA, pero bien que las ves saliendo del instituto, universidad, centro de labores dandole al galán de turno la micro carterita donde esta la llave, la mochilita rosada en la que cargan el unico cuaderno que llevan a clase, el bolsito de hello kitty donde llevan el almuerzo; me parece de lo más lamentable en la faz de la tierra, ver a hombres (machasos) con carteras colgadas, mochilitas super mega pinkys y bolsitas de corazones, caminando por la calle, bien agarrados de la mano de su hembrita: UNA CONSULTITA amiga, congenere, camarada cromosomal se te hace un esfuerzo sobre humano, ponerte en el hombro la cartera que tu decidiste llevar al instituto, academía, universidad, CEOGNE, ¿podría generarte, tal vez, una lesión irreparable, colocarte al hombro, los 20 minutos que te separas de tu centro de estudios o labores a tu casa? O es que, tal vez, nada más digo yo, ¿necesitas que un herculeo y fuerte MACHO ALFA, venga a tu rescate y cargue los 95 kilos que pesa tu carterita de hello kitty con tu tapper vacio del almuerzo? No pues amiguita, coleguita, compañerita: SI TU has decidido llevar eso que esta adentro de tu bolsita y no eres capaz de levantarlo !ENTONCES NO LO LLEVES! Otra cosita bien interesante, vieras tu, es la habilidad actoral que tienen algunas mujeres, pero son en serio envidiables. Yo tengo mis años como actriz pero vieran que no me sale, aunque no me he esmerado mucho la verdad, pero la habilidad para hacerse las moscas muertas en frente de sus salientes, disque alfas, es envidiable. Tengo amigas que podrían ganarle en chusquedad al mismísimo Lizandro Meza (el macho de America) pero las vieras con el enamorado, a una se le escapa cojudearlas y parece que se les cayera un pedazo de piel al escuchar una mala palabra, más finas y ladys que la misma Angel, la niña de las flores, más terzas y delicadas que la emperatriz de la historia sin fin. Ahora digo yo...¿para qué? Mucha pelicula antigua de Disney, esas en las que la princesa tenía que ser rescatada, ya pues licenciada, coleguita, socia si te vas a hacer la mosca desamparada, abandonada en el bosque lista para el rescate, luego no te andes quejando que tu macho alfa, te este controlando porque sales mucho con esas amigas que chupan mucho o que hablan como camioneros (donde te sientes como pez en el agua) piénsalo comadrita, te puede salir caro el oscar a la mejor actriz dramatica. Nada más para cerrar si andan pidiendo igualdad, pues empiecen con ustedes, cositas pequeñas nomás: que seas mujer no te da el derecho de poderte sentar en el asiento reservado, aunque tengas taco 15 encima, si se sube un señor mayor, una persona con discapacidad o una embarazada ¡parate pues mamita! que nadie te obligo a ponerte los tacos agujas; otra cosita, si sales con un muchachito, lleva al menos para tu taxi, que eso de que LOS CABALLEROS TIENEN QUE INVITAR también ya fue, es antiguo y me lo decía mi abuelita siempre, pero no hay nada más cierto que BOQUITA COME...entonces pues amiwi, no te estes quejando si después el caballerito se siente en confianzas de pedirte que lo acompañes a otros lados y a que hagas ciertas cosas A NO SER QUE QUIERAS, entonces BIENVENIDO SEA DALE CON FE! pero al menos para tu taxi siempre pues amiguita. Ya para terminar de verter mi cantidad de cicutita semanal, digo nomas doctorita, ingeniera, maestra no vas a estar dejando que tu enamorado, marinovio, amigo mágico, saliente, chape, novio, aguirre...o como lo quieras llamar, no vas a estar dejando que te diga lo que puedes o no hacer, lo que puedes o no ponerte, lo que puedes no o no decir, menos lo que puedes pensar. Lo que te pones, no quiere decir que estas buscando otro, lo que dices no es para atrapar a otro hombre, lo que haces es porque sinceramente te da la gana y no porque lo quieres o no joder y lo que piensas es exclusivamente tuyo, ahora si tu eres de las locas obsesivas que le hacen todo lo anteriormente nombrado a la pareja, amiga hazte ver en serio, nada bueno sale de eso. Bueno ya, empieza con la igualdad por ti,  trata a la gente como quieres que te traten y con eso ya esta.
Hablamos!


jueves, 6 de marzo de 2014

68.- La canción de mi vida.



La música es sin duda una herramienta maravillosa para muchas de las actividades diarias,  tiene la facilidad de cambiar nuestros estados de ánimo  de un extremo hacia el otro, en cuestión de 3 minutos: te puede llevar desde la histeria total con un rock pesado, hasta la más profunda sensación de paz y quietud con un bello bossa nova o una maravillosa pieza clásica. Sin embargo, la música no es simplemente eso: una herramienta, es mucho más, es parte esencial de nuestras vidas, muchos no se han percatado, pero probablemente pasan más del 60% de sus días escuchando por alguna u otra razón música; bien en la oficina, en el bus, en la casa, hasta en el celular cuando entra una llamada. Particularmente la música es parte importante de mi vida, sinceramente yo prefiero mil veces escuchar música que ver tv, además de que es menos demandante, pues puedes hacer un millón de cosas mientras la escuchas y sin siquiera percatarte pueden enmarcar momentos importantes de tu vida. Por ejemplo, precisamente ahora mientras escribo y suplico a la inspiración no abandonarme antes de concluir todas las líneas, al mismo tiempo que le ruego al sueño se siente a mirar tv un ratito más y no me jorobe todavía, he colocado mi playlist de “movidas y alegronas” para poder seguir el ritmo. Tengo una pequeña teoría, yo creo que viendo la música que una persona escucha, puedes saber quién es, ósea vendría a ser más o menos: DIME LO QUE OYES Y TE DIRÉ QUIÉN ERES. Pues claro uno se pinta de cuerpo entero en la música que escucha, si encuentras todas las versiones existentes en este planeta y en los más cercanos de A PURO DOLOR, sin duda estas cerca de un fan no solo de música romántica, sino del masoquismo. Ahora para ser, nuevamente, profundamente sincera, yo detesto con todas las fibras de mi ser a la música romántica, odio cuando me subo a un bus en el que tengo que soplarme un recorrido de una hora, y el conductor se pasa el camino completo tatareando la baladita más melosa del mundo, mucho peor es cuando estas en un lugar en el que la única radio que consigues captar es la que pasa las baladitas más románticas del milenio, no puedo sino irme arrancando lentamente uno a uno mis cabellos; sin embargo, y con una mano al pecho, no negare que dentro de mi playlist, tengo una lista de canciones, a las que tengo tituladas “corta venas”, estas solo son escuchadas en caso de emergencia: cuando tengo ganas de deprimirme hasta la medula de los huesos; en esas ocasiones en las que me siento profundamente triste, entonces no puedo sino acelerar el proceso y en lugar de ponerme alegres merengues o mambos, me meto lo más meloso de la música romántica en español, en inglés y en portugués, para terminarme de mandar a la M, y así poder terminar con el proceso. No soy para nada selecta en la música, puedo escuchar perfectamente una cumbia, pasar a un jazz, luego música latinoamericana, y terminar en un rock pesado; teniendo siempre en claro mis límites: nunca oigo nada que no pueda entender, por la cantidad de gritos que se emiten durante la pista, y tampoco música cuya profundidad de la letra pueda provocar una ola de suicidios en mis neuronas. Lastimosamente cuando una canción me gusta, me aferro a ella con tanta voracidad, que me pasa lo mismo que con toda seguridad le pasa a todos, la escucho un millón y medio de veces, pongo la opción de repetir sola esa canción para así escuchar dicha canción durante todo el día un darle siquiera un respiro al cantante para un vasito de agua: la paso al celular, la pongo en la computadora, me la bajo en un disco, la paso al mp3; en pocas palabras la tengo en todas partes, la escucho tantas pero tantas veces, que para terminar la semana, no la puedo oír más porque me resulta insoportable; es por eso que de hace un tiempo para aquí, canción que me gusta, la reviento una semana para luego borrarla de la memoria y esperar que la vida me la vuelva a poner en el camino y poder volverme a sentir tan feliz como la primera vez que la escuche. A todos los debe de haber pasado que cuando escuchan una canción se pueden transportar a muchos lugares, o recordar a algunas personas; no me dirán que “sopa de caracol” o “el baile del mono o del perrito”, no los hace retroceder hasta las épocas de los cumpleaños de sus papás cuando bailaban con los tíos y los compadres en la sala, o cuando escuchan a Yola o alguna de Nubeluz, no retroceden a los mejores años de sus épocas escolares, cuando en alguna actuación para el día de la madre o del padre, se tuvieron que aprender algunos pasitos para bailar en el patio del colegio. Por algún extraño motivo existen algunas canciones que no tienen nada que ver con los recuerdos a los que me hacen evocar, mas por alguna razón mientras sucedieron esos hechos que se quedaron grabados en tu memoria, estas “poco relacionables” canciones tuvieron la buena suerte de ser puestas por algún ochentero o setentero Djs con peinado retro y pantalón campana que se animaba a programar; por ejemplo a mí la canción: “chica de humo” de Emanuel, me hace recordar a mi mamá cocinando arroz con pollo ( en olla, claro antes de que se creara la olla arrocera),mientras yo pequeña intentaba aprender a escribir y dibujaba por las paredes de mi casa, tal vez lo recuerdo más, por la gritada que me dieron cuando vieron las paredes, bueno o malo, recuerdo al fin; sin embargo hay otras canciones que sin lugar a dudas marcaron época; no me negaran que cada vez que escuchan los pegajosísimos acordes del “el meneíto”, “ la macarena”,  el “asereje” y por favor no pasemos por alto la fiebre de la música AXE con sus coreografías complicadas, las que nos teníamos que aprender si o si porque casi contrario serías la única en la fila de gente que bailaba en el quinceañero que se quedaba parada, que estuvieron de toda moda en el 2000; ahora que tenemos más tiempo y menos interés, alguien gusta detenerse a escuchar la letra de estas…dicen algo?. Las letras de las canciones están inspiradas en vivencias de los compositores, o de alguna experiencia que escucharon y les dio la inspiración. En muchas canciones encontramos extractos de nuestras vivencias, casualidades con nuestra vida; ahora bien seamos profundamente no me podrán negar que son las cumbias y chichas en las que se encuentran narradas casi a detalle, casi con nombre y apellido, nuestras más profundas y deprimentes historias de amor y despecho. Como olvidarnos el memorabilísimo “Largate”, o del famoso “ A llorar a otra parte”, sin contar con las canciones de la faraona Marisol, aquellas que tienen a bien decir: “te doy 5 minutos para que saques tus chibas si no te saco la con…ciencia sucia”, o aquella de Tony Rosado que dice: “fuiste tú quien me enseñó a amar y hoy por tu traición aprendí a odiar, gracias a ti”; una espectacular receta para un despechado, un disco de mixes de Marisol y Tony Rosado, una caja de cervezas, el celular apagado y no hay dolor que no pase, pero hay otras cumbias que no solo hablan del despecho, pueden narrar a la perfección tus estados de vida, como aquella de “cantinero, llego el cervecero, sáquenme mis copas sírvanme mis tragos, que quiero beber y beber y beber hasta morir”, un himno; y que decir de los boleros cantineros, quien no ha cantado en algún momento de su vida esta popularísima canción que dice “déjenme vivir mi vida, yo no soy malo con nadie, si soy un borracho, si soy un perdido, si soy un bandido, yo vago en mi mundo y soy vagabuuuuundo”; hay otras canciones que te todas formas nos dan una incesante sed, además de los boleros cantineros, hay una que otra canción criolla que hacen dar una sed, fundamentalmente cuando se las escucha a medio día , con un cebichito al frente..uyyy no hay ser humano que se les pueda resistir. También hay otras canciones que escuchas y que deseas profundamente que algún día se conviertan en tu historia, como aquella de : “me gustas tú solo tú y nadie más, me gusta como caminas que pareces flotar”, o aquella de “quisiera ser el aire que respiras, quisiera ser el rizo de tu pelo, quisiera ser tu séptimo sentido, quisiera ser un voltio en tu bombillo”;  pasan la vida entera soñando que alguien se las cante y con toda certeza que se quedarán con las ganas de todas formas. En fin, hay millones de canciones que te tocan hasta la fibra más profunda de tu ser, a veces para mejorarte el ánimo, otras tantas para mandarte al mismo cuerno, pero no cabe duda que sin ella no se podría estar, inténtalo un día a ver cuanto duras…hablaosss